martes, 20 febrero 2018

Banqueros Protegen sus Intereses

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El ministro de Economía, voz oficial del gobierno, ha reconocido que el sistema financiero ecuatoriano es un oligopolio, es decir que es controlado por un pequeño número de bancos entre los que destacan el Banco de Guayaquil, Produbanco, el Banco Pichincha, éste con más del 30% de los depósitos del país. El negocio de los banqueros en nuestro país siempre ha sido un oligopolio, pero hoy ese club es mucho más reducido, ellos, agrupados en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador, han lanzado una campaña para generar opinión pública adversa a la ley de reactivación de la producción presentada por el bloque socialcristiano en el congreso.


banquerosLos banqueros sostienen que “El proyecto intenta una casi confiscación de los recursos de la gente”, argumentando contra una disposición de la ley que les obligaría a entregar el 75%, de sus recursos para el crédito al sector productivo. También dicen que “si las comisiones desaparecen, desaparecen los micro créditos” como si los pequeños créditos pagaran intereses más bajos. Los banqueros, en suma, defienden el más lucrativo de los negocios, el de ellos, que les ha significado tener enormes ganancias a costa del esfuerzo de miles de clientes que deben pagar intereses que, en realidad, son usura legalizada. La propaganda que ellos emiten sostiene que “los políticos llevaron a la crisis del 98 cuando metieron sus manos en el sistema financiero”, cuando lo que sucedió fue que los banqueros, como siempre, influyeron en los políticos de la derecha y juntos llevaron a la debacle a todo el país cuando reformaron la ley que les permitió entregar créditos vinculados y después crearon la AGD que obligo al Estado asumir el precio del gigantesco atraco.


En ese contexto la mencionada ley es adecuada. El robo del cual son objeto los clientes de los bancos encuentra en esta ley una limitación. Sin embargo es necesario incluir en ella disposiciones que eviten que los empresarios morosos y corruptos obtengan créditos, así como encontrar mecanismos para que los recursos fluyan a los pequeños y medianos predoctores, logrando que el crédito se democratice.


Los socialcristianos pretenden beneficiar al aparato productivo que mayoritariamente se encuentra en la costa y consolidar su influencia sobre ellos. A la vez seguir en la construcción de su enclave para lo cual necesitan la provisión de recursos que garanticen la acumulación capitalista de sus empresarios, que lo lograrían con esta disposición legal.


Por otro lado, los socialcristianos quieren someter a los banqueros tras suyo. Los bancos que conforman su grupo económico, luego de la caída de Filanbanco, son pequeños. Esto hace que uno de los puntales del control político de los socialcristianos esté debilitándose, algo que ellos, con esta ley, están intentando evitar. El control de la bancocracia estaría desplazándose de los grupos de poder de la costa hacia los grupos de la sierra.

 
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